Publicado en la Voz de Galicia el 19/09/07
Este centro está situado en el municipio de Maceda y cuida la recuperación de animales heridos.
En el refugio viven actualmente otros cien animales, muchos de ellos heridos en las carreteras
Ayer el Centro de Recuperación de Aves y Fauna Salvaje de O Rodicio, dependiente de la Consellería de Medio Ambiente, se quedó sin dos de sus inquilinos más entrañables: dos lechuzas comunes que llegaron a la instalación siendo apenas dos bolas de plumón caídas de un nido y que recuperaron su libertad en los alrededores del Aula da Natureza de Oira.
Las rapaces llegaron en un cajón especial acompañadas de Vicente Damil, encargado del centro, que ejerció también de profesor para un grupo de alumnos del centro Xurde de Cáritas explicando las características, costumbres y leyendas que rodean a estas aves de costumbres nocturnas.
Con estos dos ejemplares, el centro de O Rodicio ha despedido en lo que va de año a treinta aves que han sido acogidas y curadas en sus instalaciones. «Nos traen de todo, pero o que máis ven son precisamente aves rapaces, que é o que máis lle chama a atención á xente, ou ben porque están feridas ou porque caeron do niño», explica Damil. Pero en este centro, en el que trabajan de forma permanente cinco personas, no sólo viven aves. En lo que va de año se han abierto unas doscientas fichas, entre las que también hay especies cinegéticas como los ciervos, corzos y jabalíes. Por cierto que un jabalí de tres años, y que fue rescatado de un particular, es hoy el animal más veterano «e posiblemente o siga sendo porque cando un xabarín se cría en cautividade acaba converténdose nun porco doméstico e xá é irrecuperable para a vida salvaxe».
Pero este jabalí no es el único que tendrá que resignarse a una vida permanente en el centro. Hay muchos otros cuyas lesiones les incapacitan para volar o para cazar y hacen completamente imposible su supervivencia en solitario.
Hay dos grandes temporadas de entrada de aves en el centro: En primavera, por caídas de nidos, y durante la temporada de caza, por disparos. Pero cada vez es más constante -y más importante en número, según este técnico-el flujo de todo tipo de animales que llegan a O Rodicio tras haber sufrido un accidente en la carretera.
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