Publicado en La Voz de Galicia el 29/5/2005
Crónica política en la que un macedano da su opinión desde Francia
La opinión de los gallegos en París
Los emigrantes justifican su apoyo a la Constitución europea en la gran transformación que propició la Unión en su tierra natal
«Dende logo, Europa é boa cousa, porque cando íamos alá nos anos setenta, tíñamos que subir en camións por aqueles camiños da Gudiña. ¡Era horroroso!. E agora imos por autoestradas que nos pagaron os europeos». Con esta claridad habla María del Carmen Rodríguez, que en 1969 emigró con sus padres desde Sambrenxo (Guitiriz) cuando solo contaba con siete años. Esta empresaria del sector de la distribución se confiesa europeísta y especula que si el referéndum francés lo decidiesen los emigrantes gallegos, la Constitución se aprobaría de forma abrumadora.
En cualquier caso, Carmen solo representa -como ella misma subraya- a uno de los casi 10.000 gallegos que se estiman viven en la región parisina, aunque por el número 42 de la rue (calle) Albert Thomas (sede la Asociación de Familias Españolas en Francia) o el 7 de Merimée (Asociación Popular de Españoles) se dejan ver unos cuantos que opinan lo mismo.
Algo más alejado, pero también más enxebre , es el ambiente que se respira en un pequeño restaurante de la calle Ruisseau. El único del Distrito 18 de París que prepara un menú en el que nunca falta empanada de raxo, polbo á feira , merluza a la gallega y caldeirada de bacalao. Allí se cantan las cuarenta, corre el ribeiro y se enfrían botellines de cerveza Estrella (Galicia no Artois). Incluso es posible ver a uno de Malpica y a otro de Laracha comentar la remontada del Liverpool en un lenguaje salpicado de expresiones francófonas.
Remixio Vázquez, de 51 años y natural Maceda, comenta detrás de la barra del local que «a verdade, todo esto non vai moito con nós». De hecho, la inmensa mayoría de los emigrantes gallegos no pueden ejercer el derecho al voto en el referéndum de hoy, pues carecen de la nacionalidad francesa. Su implicación en el país de acogida, aunque es amplia, políticamente se reduce a la elección de los alcaldes.
Una de las pocas excepciones es la de José Pérez, oriundo de Manzaneda (Ourense), que lo fue casi todo en la vida, incluso guardia civil, aunque ahora está naturalizado francés. Él irá a votar y, además, no tiene inconvenientes en anticipar lo que hará: «Vou a votar 'oui' e logo virei aquí a tomar un viño».
Carmen Rodríguez, no obstante, respeta el que los algunos franceses intenten aprovechar la consulta para reprobar a su Gobierno. «Todos sabemos que Chirac foi elexido presidente no 2002 con máis do 80% de apoio -dice-, nunca tiña que pasar iso, pero a única alternativa era Le Pen. Moitos agora queren desquitarse».
En cualquier caso, el referéndum francés no quita el sueño a la diáspora gallega en París, pues consideran que su situación no variará según sea el resultado. Algunos confiesan que aprovecharán el día de hoy para escapar a la costa normanda, otros intentarán aguantar el calor sobre el asfalto e incluso habrá quien acompañe al alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, en un paseo en barco por el Sena contratado por el PSOE para hacer campaña para las elecciones gallegas.
Todos son conscientes de que el no puede acabar imponiéndose, aunque discrepan en las razones. El compostelano Manuel Vieiro, O Garri, cree que los sondeos amparan mucho descontento con la situación económica, con el Gobierno y con la ampliación europea. En calidad de pequeño empresario, explica lo que ocurre en un campo que domina, el de la rehabilitación de edificios, donde «un francés pode cobrar uns 2.000 euros, pero a un polonés ou a un rumano páganselle 400 ou 500».
Pilar Pérez, de 59 años, relata a modo de defensa que «é loxico que os franceses queiran mantener o seu nivel de vida». Aunque nacida en Calvos de Rondín (Ourense) ella podrá votar en el referéndum. «Vou a votar 'oui', porque todo esto faime recordar cando aquí non querían que España entrara en Europa, porque pensaban que lle íamos a roubar todo o traballo. Agora son outros os que merecen unha oportunidade».
Noticia original en La Voz de Galicia