Publicado en La Voz de Galicia el 7/12/06
Entrevista a Suso Carballo:
La Cruz Roja es la entidad que implica en su acción diaria a más voluntariado dentro de la provincia ourensana. Sin embargo los responsables de la entidad matizan que serían necesarias más manos para cubrir todas las necesidades sociales, sobre todo en atención a ancianos, que se les presentan.
-¿Cuántas voluntarios tienen ahora mismo?
-Nuestro censo ronda las tres mil personas, aunque en la actividad cotidiana para atender a los servicios que tenemos en marcha en toda la provincia disponemos de unos setecientos. El resto participa en cuestiones puntuales o están disponibles para movilizar en caso de emergencia.
-¿Cuál es el perfil?
-El de una mujer joven. Las chicas son cerca de un 70% del colectivo voluntario y nuestra media de edad está entre 29 y 30 años. A pesar de lo que se cree muchos jóvenes trabajan como voluntarios y en el caso de Ourense gracias al convenio que tenemos con la universidad los jóvenes tienen un peso importante, aunque evidentemente tenemos también mucha gente mayor.
-¿Diría usted que los ourensanos son solidarios?
-Yo creo que sí y de hecho estamos por encima de otras muchas provincias en ese capítulo de personas que ceden su tiempo para trabajar en el voluntariado. Eso no significa que no necesitemos más manos, porque hay servicios emergentes, como pueden ser los que atienden a los colectivos de inmigrantes o a ancianos, que cada vez requieren de más gente para atender los servicios que prestamos.
-¿La situación es igual en toda la provincia?
-No. Hay comarcas en las que la colaboración es excelente, como Celanova, y otras como A Gudiña y Maceda donde nos cuesta más encontrar a gente disponible. En todo caso también las circunstancias concretas de esas zonas, por el despoblamiento, son factores que afectan a esa incidencia menor de voluntarios.
-¿Hay abandonos?
-Muy pocos y tenemos que decir con orgullo que son fundamentalmente por traslado de la gente o bien laboral o bien por estudios. Nuestro secreto es conseguir que cada voluntario haga algo que de verdad le llene y le guste. Nadie puede ayudar a otros si no se encuentra cómodo y contento con lo que hace.
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