El Domingo de Antroido inundó la provincia de Ourense de máscaras y desfiles
Publicado en La Voz de Galicia el 27/2/06
Los peliqueiros de Laza hicieron la primera salida de este año y miles de personas siguieron el desfile de Verín
Boteiros, felos, pitas y cigarróns tomaron las calles de todas las villas
El frío desanimó la primera gran jornada carnavalesca, que sirvió de aperitivo para el día grande
El clima decide el tipo de fiesta, pero el espíritu es el mismo en todo el mundo
Ni el frío, ni el viento, ni la nieve. La adversa climatología no ha conseguido difuminar una de las fiestas más anárquicas, tradicionales y ancestrales de la provincia de Ourense. El carnaval vivió ayer uno de sus días grandes con la celebración del Domingo de Antroido. Todos los pueblos de la provincia se dejaron invadir por el espíritu de don Carnal y llenaron sus calles de disfraces, charangas y desfiles. Desde la capital ourensana hasta los pueblos de montaña se transforman con esta fiesta de transgresión previa a la Cuaresma. Felos, pitas, boteiros, pantallas, peliqueiros, cigarróns... las máscaras y trajes tradicionales lo invadieron todo.
El triángulo mágico -Xinzo, Verín y Laza- continúa siendo el referente de esta fiesta y ayer, en estas localidades, los establecimientos hoteleros colgaban el cartel de completo. Era un día especial, sobre todo en Laza, uno de los antroidos más peculiares. Desde las doce del mediodía sonaban las chocas por las calles anunciando que era la Estrea do Peliqueiro. Conservan la tradición y por eso ayer salieron por primera vez con sus trajes después de que el sábado ensayaran sus movimientos y limpiaran las chocas para presentarse ante la puerta de la iglesia. Y es que la primera vez que se ve a estos iconos del antroido de Laza es precisamente el domingo cuando dos filas de peliqueiros forman un pasillo para esperar a los que salen de misa y atizarles -de forma muy suave- con la zamarra. Es su forma de hacerse respetar.
Sus movimientos están perfectamente estudiados, ya que llevan más de un mes preparándose. Algunos se disfrazan desde hace más de 20 años y mostraron su veteranía a las nuevas generaciones que ayer se enfundaron por primera vez un traje que se mantiene inalterado con el transcurso de los años y que tiene el valor añadido de ser totalmente artesanal. Pero no todo fueron latigazos. A la una y media de la tarde una carroza se acercó hasta la praza da Picota para repartir la bica del peliqueiro entre todos los que se acercaron a compartir la fiesta.
Si en Laza todo el mundo coge sus vacaciones estos días para no perderse ni una sola fiesta, en Verín tampoco se quedan atrás. Ayer la lluvia respetó el antroido y miles de personas tomaron las calles de la localidad para disfrutar del gran desfile. Los cigarróns, látigo en mano, abrían paso a las carrozas, caballos y charangas que desfilaron durante cerca de dos horas. Referencias a la gripe aviar, a la ley antitabaco, alegorías de la muerte, beduinos y científicos tratando de clonar a un cigarrón fueron algunas de las representaciones que participaron en un desfile que se cerró con la tradicional lluvia de harina que tiñó de blanco las calles y al público que se congregaba en la localidad.
Mucho público también en Xinzo, donde los disfraces continuaron por las calles; o en Vilariño, donde los boteiros desfilaron mañana y tarde; o en Boborás y Maceda, donde los felos aparecieron un día más; o en la capital, donde 44 carrozas desfilaron por el casco urbano. De uno a otro extremo, la provincia de Ourense es estos días más carnal que nunca.
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