Publicado en La Voz de Galicia el 12/11/05
Asociaciones, plataformas reivindicativas y particulares organizaron sus propias fiestas
Cientos de ourensanos acudieron al parque Barbaña para degustar 1.000 kilos de castañas
Toda la provincia se rindió ayer a una de las fiestas más populares. El tiempo dio una tregua y el sol se alió con la tradición. Incontables fueron los magostos particulares que se celebraron en fincas y en los montes de la provincia. En la capital, el Montealegre fue de nuevo un referente con hogueras durante toda la jornada.
Innumerables fueron también las asociaciones vecinales, culturales y sociales que reunieron a sus miembros alrededor de esta celebración. Las castañas, los chorizos, el vino y la queimada se degustaron en la práctica totalidad de los barrios. Algunos de estos magostos son ya citas ineludibles como el de la asociación Arranxar, Barrocás -este año con divisiones en la directiva y dos celebraciones diferentes-, el Liceo que reunió a sus socios... Por haber hubo también magostos reivindicativos como el de la Plataforma do 7 que aprovechó la fiesta para demostrar que seguirán luchando por recuperar el servicio de autobús desde A Valenzá a la capital.
El más popular
Uno de los magostos más multitudinarios se desarrolló un año más en la capital donde se disfrutó de un día festivo ante la celebración de san Martiño. En el parque Barbaña el Concello de Ourense encendió una gran hoguera. Cientos de personas hicieron largas colas para degustar el vino tinto, los 1.000 kilos de castañas y los bollos preñaos que repartía el personal de la Concejalía de Cultura y Fiestas. Todo ello ambientado con el sonido de los gaiteiros, los juegos populares y la animación de los propios ourensanos que acudían de todas las edades a una cita ya ineludible. La fiesta duró toda la tarde desde que a las 16.30 se encendiera el fuego y familias enteras disfrutaron del magosto popular en pleno centro de la capital.
Pero no sólo fue Ourense. En Ribadavia los más pequeños disfrutaron de juegos y castañas en A Picuxa. Y como en O Ribeiro en todos los rincones de la provincia. Allariz, Celanova, O Barco, Maceda, Xinzo... se apuntaron a una tradición que se enriquece cada año.