Publicado en La Voz de Galicia el 15/8/04
Han presentado denuncia contra Medio Ambiente y el coto de caza
El crecimiento de la población de estos animales les ocasiona daños en las cosechas
Los vecinos del pueblo de Sarreaus de Tioira, en Maceda, ya no saben cómo hacer para que les ayuden a encontrar una solución contra los jabalíes. El viernes presentaban una nueva denuncia ante la Guardia Civil responsabilizando al coto de caza y a la Consellería de Medio Ambiente de la situación.
Los daños provocados en sus cosechas por las manadas de estos animales se vienen repitiendo desde hace varios años pero, cada temporada, el problema se agudiza. «Se meten en todos los cultivos, nos destrozan las cosechas de patatas y de maíz, rompen las telas protectoras que ponemos y hasta pasan los pastores electrónicos», resume Emiliano Meire, uno de los cinco agricultores que han presentado denuncia hasta el momento.
El problema no afecta sólo a esta localidad, sino a otras parroquias colindantes del municipio «y somos más de cien agricultores que sufrimos esta plaga, aunque muchos están desanimados y ya no denuncian porque piensan que no nos harán caso». Una postura que no comparte Emiliano «porque cuantos más seamos más fuerza haremos».
El problema es que la denuncia genera un conflicto interno en muchas familias que tienen miembros cazadores. «A mí también me duele tener que denunciar a una entidad en la que están mi padre y mi hermano, pero es que vivimos del campo y es mucho el dinero que perdemos por estos destrozos», resume este implicado.
Algunos creen que la solución no es únicamente la organización de un par de batidas, sino que se debería de permitir que durante toda la temporada la caza menor llevase balas para abatir a los jabalíes si se los encuentra.
La situación, según cuentan los vecinos está llegando a un punto en el que por cualquier camino, y a cualquier hora del día, se cruzan manadas de hasta once indivíduos. Además la superpoblación está llevando al jabalí a adentrarse incluso por las calles de los pueblos y campar a sus anchas por sus calles.
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