Publicado en La Voz de Galicia el 21/9/03
La pasada semana fueron detectados más daños en fincas de Maceda y Ribadavia
La Ley responsabiliza de los destrozos a los dueños de las reservas de caza lindantes
La Consellería de Medio Ambiente autorizó hasta mediados del presente mes en la provincia de Ourense 43 esperas del jabalí y 17 batidas. Los ataques de este cerdo salvaje a varias fincas a lo largo y ancho del territorio preocupan a los agricultores como sucedió esta semana en Tioira (Maceda), donde Emiliano Meire mostraba su maizal estropeado por el jabalí. Incluso en el espacio deportivo de Ribadavia este animal salvaje hizo de las suyas.
De acuerdo con los datos de la consellería, en A Rúa se aceptaron tres batidas, en Amoeiro una espera. Los vecinos de Alberguería pudieron hacer una batida y los de Castrelo de Miño, dos. En Castro Caldelas los cazadores fueron autorizados a hacer tres esperas y una batida mientras que en Cea se hizo una espera.
En Celanova fueron necesraias cinco batidas y una espera y en Larouco, dos esperas y otras tantas batidas del jabalí.
En la alta montaña ourensana, en Manzaneda, Medio Ambiente dio permiso para efectuar una espera y en Melón, una batida. En los montes de Xares se procedió a una espera de este animal y en O Bolo se hicieron siete esperas.
En los alrededores de la capital de la provincia la Xunta dio permiso para hacer dos esperas y una batida, ésta en Pazos de Arenteiro. En Petín hubo una espera y nueve más en Trives siendo autorizadas dos en Río.
Los ribadavienses obtuvieron autorización para una batida y una espera. En Viana hicieron dos vigilancias mientras que en las parroquias de Sartedegos y Valsaldela se realizaron una en cada lugar. En Medio Ambiente están tramitando numerosos expedientes abiertos por daños que los jabalíes u otros animales han causado en vehículos.
Según la legislación los dueños del aprovechamiento cinegético en terrenos sujetos a régimen especial responderán de los daños causados por especies procedentes de esos terrenos. Salvo prueba contraria, la Ley considera que la pieza procede del terreno cinegético más próximo al lugar donde se produjo el daño. Si no se precisa de dónde viene la pieza, la responsabilidad será para los cotos lindantes.
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