Publicado en La Voz de Galicia el 4/5/01
La administración dice que el contacto cierra a los pequeños su «incorporación a una nueva familia estable»
Un año sin poder ver a sus hijos. Desde abril del pasado año está peleando una pareja ourensana, residente en Maceda, para poder ver a sus hijos, buscando el amparo judicial frente a la Xunta de Galicia, que el 4 de abril de 2000 suspendió el derecho de los niños a relacionarse con sus allegados. El juez, a la vista de las circunstancias en las que se encuentran los padres y el «cambio positivo» advertido en sus condiciones de vida y trabajo, escuchó a los pequeños y estableció el pasado mes de marzo un estricto régimen de visitas, que la Xunta ha recurrido porque, según dicen, el contacto cierra a los niños «toda posibilidad de su incorporación a una nueva familia estable».
El caso está nuevamente pendiente de resolución judicial, pues a la Justicia ha vuelto a recurrir la pareja para solicitar amparo frente a la Consellería de Familia, que hasta ahora ha impedido el cumplimiento de un auto judicial que les permite ver a tres de sus hijos, aunque limita los contactos a hora y media mensual en el caso del hijo mayor, de 13 años, con dos horas semanales para las dos pequeñas, gemelas de 7 años. El cuarto hijo, de 11 años, expresó al juez su rechazo a ver a los padres y aquél, por ello, lo excluyó de unos encuentros que aún no se han materializado.
La resistencia de la Xunta de Galicia a esas visitas se ha concretado, después del auto judicial de 6 de marzo pasado, en un recurso de apelación que, de forma explícita, alude a que el contacto cierra «toda posibilidad de su incorporación en una familia estable para los niños», es decir, su entrega en adopción, una posibilidad que temen los padres a la vista de las reiteradas negativas de la Xunta al reencuentro con sus hijos.
La resolución judicial sobre este asunto, del magistrado Somoza Castro, titular del Juzgado de Primera Instancia número 3 de Ourense, deja clara la gran diferencia en la situación actual de la pareja y aquella otra en la que crecieron los pequeños y que en abril de 1999 dio lugar a que Familia asumiese la guarda temporal de los menores y su internamiento en un centro colaborador.
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