Publicado en La Voz de Galicia el 26/5/04
Los afectados protagonizaron una manifestación en la que denunciaron que se abusa de ellos
Llevaron ante el Valedor do Pobo la situación polémica que se vive en el municipio
En Maceda no se habla de otra cosa. La subida del agua trae de cabeza a los vecinos que ayer salieron en manifestación por las calles de la villa capitaneados por los directivos de la asociación vecinal con su presidente, Carlos Quintas, a la cabeza. «¡Xa está ben! ¡Xa basta! ¡Imos seguir loitando!», decía a través del megáfono. A las ocho de la tarde, había más de doscientas personas listas para empezar el recorrido. «Contra os impostos abusivos pedimos xustiza. É un tema social dos veciños, non é un tema político», insistía Carlos Quintas.
La protesta fue pacífica: «As nosas armas son as palabras, a nosa bomba é o altofalante», aseguraba Quintas al grupo mientras veían a dos policías locales.
Tampoco faltaron agentes policiales sin uniforme.
Todos los participantes coinciden en que los impuestos son muy altos. Y que quieren pagar, pero sin que abusen de ellos. «Eles non queren negociar pero non nos fan calar», explicaba el presidente del colectivo vecinal.
A gritos pidieron la dimisión del alcalde, Manuel Rodríguez Carballo, ausente de la protesta. «¡Non temos medo! ¡Estamos eiquí!», se oía en la manifestación. El paseo duró apenas diez minutos por la travesía de la villa y por la calle Joao da Nova. Delante de la sede municipal, más consignas: «Chegou a hora de protestar, A palabra tira con balas, o altofalante moléstalles. Isto que facemos fai moito dano pero é que nos suben un 112% o lixo e un 700% a auga. Unha barbaridade e acabamos de saber dun burato de corenta millóns de pesetas na auga. O alcalde falou de coste político. El é un cadáver político, outra cabeza de turco», señalaba Carlos Quintas a la multitud.
Los afectados han enviado un escrito al Valedor do Pobo. Los ciudadanos afectados se consideran engañados por el regidor porque dicen que les bajó el precio de los recibos pequeños y disparó el de los grandes. «O alcalde é bo rapaz o que pasa é que é un mandado», comentaba un vecino con otro amigo. «¡Se isto sube, acabamos co pobo!», advertía el presidente de la asociación.
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