Publicado en Faro de Vigo el 9/7/05
El Seprona está analizando las muestras recogidas en la zona para determinar la causa de la muerte. En el año 2000 un vertido de veneno en el río provocó la desaparición de centenares de peces.
Unas 400 truchas aparecieron ayer muertas en el río Maceda, en una zona próxima a las piscinas municipales, donde se produjo un incidente parecido hace cinco años.
La Guardia Civil de Maceda recibió el primer aviso a las 17:00 horas de la tarde del jueves, desplazándose inmediatamente a la zona, donde comprobaron la presencia de truchas muertas en los márgenes del río, muy cerca de las piscinas de la localidad ourensana.
En un primer momento, la Subdelegación del Gobierno informó de la existencia de un centenar de truchas muertas, pero fuentes de la Consellería confirmaron que la cifra supera las 400 unidades y reconocen que "es previsible que aumente".
Nada más producirse el aviso, agentes del Seprona se desplazaron a la zona para hacer una primera evaluación y recoger muestras de agua, que les permitan conocer, en los próximos días, las causas de lo sucedido. Por el momento, ni el Seprona ni la Consellería de Medio Ambiente quieren que se especule con las razones de la mortandad y dicen que "sigue en marcha la investigación conjunta con el Seprona".
Ésta no es la primera vez que se produce un envenenamiento del río Maceda, algo que al alcalde, Manuel Rodríguez, le parece "muy sospechoso". En el año 2000, varios centenares de truchas aparecieron muertas en la misma zona. En aquella ocasión, la muerte de los peces se debió a un vertido de veneno en el río, circunstancia que, en este caso, las autoridades ni confirman ni desmienten. El alcalde sospecha que "algunas personas quieren responsabilizar del suceso a las piscinas municipales" ya que el envenenamiento se produce días después de su apertura, como ocurrió hace cinco años.
De todas formas, en verano, debido al descenso en el cauce de los ríos, "es más fácil" que se produzcan este tipo de hechos, explica Xan Carlos, de ADEGA, porque la escasez de agua permite que pequeños vertidos acaben causando la muerte de gran cantidad de peces.
El de ayer "no es un hecho aislado", denuncia ADEGA. A finales de la década de los 90, el río Arenteiro fue contaminado por un vertido de sosa, por el que fue condenada la empresa Aquagest. Sucesos similares se tienen registrado también en el Avia, en el Maquiáns y, en las últimas semanas, el Seprona recibió la denuncia de vertidos al río Barbantiños desde una fosa séptica.
Ver noticia original en Faro de Vigo