Artículos publicados en La Voz de Galicia y La Región el 12 de diciembre
La Voz de Galicia 12/12/07
La jueza ordenó desalojar a la mujer que estuvo encerrada dos meses en el castillo de Maceda
Celsa Pinal se había atrincherado tras perder la concesión turística de la fortaleza
Eran las 16.56 horas de ayer cuando Celsa Pinal, madre del administrador de la Sociedade Hotel Monumento Castelo de Maceda, abandonaba la fortaleza de la villa ourensana tras dos meses de encierro voluntario al haber rescindido la corporación, el 8 de octubre, la concesión de 20 años a la empresa. Primero salió su hijo Javier, que estaba con ella desde la semana pasada. Llevaba varias bolsas de enseres personales. Su madre salió tapada con un chaquetón y protegida con un paraguas. La acompañaba otra hija que había llegado en un coche conducido por uno de los hermanos.
A última hora de la mañana se recibía en Maceda la orden del Juzgado Contencioso Administrativo 1 de Ourense, para desalojar el castillo. El alcalde fijó la operación para las 16.00 horas. Media hora antes se dieron cita siete policías locales de Maceda y de Allariz, cuatro motos, dos coches, un todoterreno de Protección Civil, una ambulancia del 061 y una furgoneta con una escalera de mano por si fuese necesario, en el peor de los casos, entrar subiendo a la muralla. El desalojo se produjo sin tensiones. Un funcionario recogió las pancartas de la muralla y una escalera simbólica allí puesta. Por el altavoz del coche policial se oyó: «Celsa, Javier, salgan, por favor». Incluso hicieron sonar la sirena. Dentro no hay ni luz, ni agua ni teléfono. Javier Palomanes se asomó, bajó al portal y un policía le leyó la orden de desalojo. Abrió la puerta, entraron el alcalde y los agentes mientras un operario se dispuso a cambiar la cerradura.
A las 16.50 horas llegaba el coche con otros dos hijos de Celsa. Aparcaron al lado del portón para esperar la bajada de su hermano Javier y sobre todo de la madre, a la que no fue posible verle el rostro. Al irse los ocupantes, hubo un aplauso de los vecinos. A continuación alcalde y secretario empezaron a hacer el inventario para aprovechar las pocas horas de luz que quedaban, aunque metieron un grupo electrógeno.
«Tiñamos razón, e esto resolveuse canto antes. A señora saiu coa cabeza tapada como se fora unha delincuente, que non o é. Esta é unha victoria de todos os macedáns», dijo Xabier Oviedo, regidor nacionalista, que agradeció el apoyo del PP y del PSOE. Anunció que se redactarán unas nuevas bases y que espera abrir el castillo de nuevo como hotel hacia la primavera del año 2008, con una concesión de menos años.
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La Región 12/12/07
La Justicia pone fin al encierro de la familia que tenía la concesión del castillo de Maceda
El empresario tacha el auto de ’precipitado’ y alega que adolece de ’irregularidades procesales’
Una orden de desalojo puso fin a los casi dos meses de encierro de Celsa Rodríguez, madre del gestor del castillo de Maceda, Ignacio Palomanes, que abandonó la fortaleza arropada por tres de sus hijos y con el rostro escondido tras una chaqueta y un paraguas. El alcalde, Xabier Oviedo, habló de una ’victoria de todos os macedáns’ y Palomanes (no acudió al lugar) calificó el auto de ’irregular’ e indicó que seguirá la vía judicial. El Concello ya inició el inventario y espera devolver la actividad al castillo en primavera.
Xabier Oviedo hace su primera ruta por el interior del castillo tras el desalojo de la fortaleza.
Cincuenta y ocho días tuvo que esperar el Concello de Maceda para volver a hacerse con el control de su emblemática fortaleza. La entrega voluntaria de las llaves del castillo del que hasta entonces era el concesionario del hotel, Ignacio Palomanes, debería haberse efectuado el pasado 15 de octubre, pero no ocurrió hasta el día y por orden judicial.
Sobre la dos de la tarde, el Concello recibió la esperada orden judicial de desalojo y dos horas después, el alcalde, Xabier Oviedo, los concejales de su partido (BNG) y el secretario municipal se personaron en la entrada del castillo para ejecutarla, en medio de un amplio despliegue policial (Policía Local de Maceda y Allariz), Protección Civil, una ambulancia del 061 y un grupo de vecinos, pero con la ausencia de Palomanes.
Uno de los agentes dio lectura del auto judicial al hermano del empresario que desde hacía días permanecía en el interior de la fortaleza acompañando a su madre, Celsa Rodríguez, y a las 16.15 horas el castillo volvió a abrir sus puertas. Cuarenta y cinco minutos después, concluía el encierro voluntario de casi dos meses (sin agua y electricidad durante muchas semanas) de Celsa Rodríguez, que abandonó el castillo arropada por tres de sus hijos, medio encorvada y cubriendo su rostro en todo momento con una chaqueta oscura y parapetada tras un paraguas. ’Esto non é unha victoria do alcalde, é de todos os macedáns’, esgrimió el regidor.
Los primeros en acceder a la fortaleza fueron el secretario municipal y el alcalde, quien confirmó que el inmueble ’está perfectamente’. La misión más inmediata ahora es la realización del inventario, que ya comenzó en la misma tarde y que continuará hoy tras tener que suspenderse sobre las 20 horas por la falta de luz en el castillo. Acto seguido, el anhelo municipal es sacar a concurso la nueva concesión (las bases ya están realizadas) para el que la fortaleza vuelva a estar funcionando como hotel en primavera.
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La Región 12/12/07
’Buen viaje, Celsa’
La familia abandonó discretamente Maceda y los vecinos presentes evidenciaron su rechazo
Faltaban apenas unos minutos para las cinco de la tarde cuando Celsa Rodríguez dejaba a un lado dos meses de reclusión voluntaria y en condiciones extremas por falta de agua y electricidad en el castillo de Maceda. Muy lejos de sus intereses, se subió al coche que su hijo atravesó en la puerta de la fortaleza con la cabeza gacha y sin dar la cara. La arropaban tres de su hijos, pero fue despedida por un grupo de vecinos con un sarcástico ’buen viaje’ y entre aplausos. Estos sí se sentían ganadores.
Tras la apertura de la puerta, dos operarios se encargan de cambiar la cerradura.
Entre aplausos y un sentido ’buen viaje’ que sonó muy lejos de un verdadero deseo y más bien cerca de una sarcástica despedida. Así dijeron ’adiós’ a la familia de Palomanes los vecinos que ayer se concentraron ante la puerta del castillo de Maceda para seguir de cerca el desalojo de una fortaleza que llevaban casi dos meses reclamando como bien del pueblo y propiedad de todos los macedanos.
Después de 56 días de reclusión voluntaria en el edificio más emblemático de la villa y después de haber luchado contra la adversidad de soportar la práctica totalidad de los días sin suministro de agua y el último mes también sin el servicio eléctrico, Celsa Rodríguez cesó de su reivindicación (previa orden judicial) saliendo por la puerta del castillo con la cabeza gacha, sin dar la cara y tratando de esquivar en todo momento el objetivo de las cámaras. Aunque arropada por tres de sus hijos, la imagen resultó descorazonadora. ’No fondo dame pena ver a señora como saiu do castelo como si fora unha delincuente, que non o é, e tendo que pasar por este maltrago por non atender as miñas advertencias de que saira polas boas e de forma voluntaria’, lamentó Xabier Oviedo. Y tal vez queriendo desterrar esa imagen, las únicas palabras de la mujer (dirigidas al público en general pues en ningún momento ni ella ni nadie de la familia allí presente quiso hacer declaraciones a la prensa) mientras atravesa el umbral de la puerta fueron escuetas y explicativas: ’Non estou facendo nada malo, pero nunca me fixeron unha foto’, murmuraba en voz alta.
Faltaban apenas unos minutos para las cinco de la tarde cuando esta batalla (que no la guerra), llegó a su fin. Tan sólo unos minutos antes, uno de sus hijos había aparecido por el castillo y estacionado el coche que llevaría a toda la familia de regreso a casa en la mismísima puerta de la fortaleza para evitar el mayor número de curiosos posibles y intentando conseguir intimidad en un conflicto que se convirtió en mediático desde el primer momento. Maletas y bolsas repletas de pertenencias fueron sus acompañantes en el camino de regreso. Otras tantas, quedaron en el interior y evidenciaban los restos de una vida de dos meses entre las paredes de la fortaleza macedana.
Puesta a punto
Y mientras la familia del empresario Ignacio Palomanes perdía el contacto con el castillo de Maceda, el Concello iniciaba el camino inverso. Tras recobrar el uso y disfrute de la fortaleza, dos operarios evidenciaron el cambio de ’dueños’ dotando a la edificación de una nueva cerradura en su puerta principal. Acto seguido, el alcalde y el secretario municipal iniciaron el itinerario por el castillo para proceder al pertinente inventario de bienes. Pese a todo, los vecinos que fueron testigos del desalojo se quedaron con las ganas de poder entrar a visitar su emblemática fortaleza. Se agolparon en la puerta anhelando acceder al interior (casi como un símbolo de reconquista), pero las visitas de personas del exterior no podrán retomarse hasta que el inventario haya llegado a su fin.