La investigación sigue la pista de un posible enfrentamiento entre prostituta y cliente
El arrestado, acompañado de la víctima, retiró dinero de un cajero de madrugada
Publicado en La Voz de Galicia el 18/5/04
MUERTE DE UNA PROSTITUTA
En busca de las huellas del coche del sospechoso
En menos de veinticuatro horas la policía ha logrado identificar al presunto autor del asesinato de la mujer que fue hallada quemada en la parte trasera de la vieja prisión de Ourense, cerca del río Barbaña. La detención de un hombre de 47 años, sin antecedentes ni vinculación conocida con la víctima, aunque este extremo aún se está investigando, permite avanzar sobre la tesis que vinculaba la muerte con un desencuentro relacionado con el comercio sexual. La autopsia del cadáver, iniciada sobre las cinco de la tarde y finalizada tres horas después, reafirma, a salvo de análisis posteriores más minuciosos, que murió antes de sufrir las quemaduras.
Los especialistas del área científica del Cuerpo Nacional de Policía llegaron a Ourense en la noche del lunes. Y empezaron a trabajar de madrugada. Mientras rastreaban la zona en busca de cualquier elemento que pueda servir para documentar la presencia del principal sospechoso, sin descartar que haya actuado en compañía de otra persona, los policías de Ourense estrechaban el cerco para identificar al hombre que durante la madrugada del domingo había estado con la víctima en un bar de la depauperada zona de alterne. El individuo había protagonizado un incidente en ese local y se había desplazado hasta la calle del Progreso, acompañado de la mujer, para retirar cien euros de un cajero de la Red 6000. Tiempo después fue visto circulando por las callejas de la zona, aparentemente nervioso y en dirección prohibida, a bordo de un coche grande y oscuro.
El trabajo policial condujo, durante la mañana de ayer, a la detención de Gumersindo T.G., un ourensano de 46 años que se había desplazado a Maceda, como cualquier otro día, para atender sus obligaciones laborales (trabaja en el sector de la ferralla). Su vinculación con la víctima, a salvo de un giro en la investigación, se limita, al parecer, a una relación esporádica de intercambio de sexo por dinero.
La policía relacionaba a la víctima, Marina B.O., con hurtos a clientes y la consideraba, pese a su deterioro físico, una persona muy impulsiva, por lo que se estima que tal vez la muerte fue fruto de un enfrentamiento con su cliente, encendido por el alcohol y por la frustración de verse engañado.
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